Grooming es un término poco conocido, pero que encienda las alarmas en los padres una vez que lo conocen. En otras ocasiones hemos insistido en los peligros que acechan en la red y tratamos de enseñarlos para que no caigas en ellos. Pero siendo los niños blancos más fáciles, es importante tener en cuenta lo siguiente.

Grooming viene a traducirse al español como “acicalar”, aunque realmente se usa para indicar las acciones o conductas que realizan algunos adultos para contactar y conectar con menores de edad, ganándose su confianza y terminar abusando sexualmente de ellos.

Cuando estamos en una red tan grande como Internet, en donde no vemos siquiera caras y mucho menos corazones, debemos estar siempre atentos y no confiar nuestros datos o privacidad. Si bien puede ser una herramienta muy útil para educar a los niños, no se les debe dejar solo o expuestos a desconocidos o información sensible.

La mejor manera de evitar este delito y que nuestros niños sean víctimas, es conociéndolo. El grooming es todo un proceso que puede durar desde unos días, hasta semanas o meses. Tiempo durante el cual el adulto puede hacerse pasar por un niño más y así lograr el vínculo afectivo. No en vano vemos en casos de series o de la vida real en noticias, a personas que hacen justamente lo contrario… Se hacen pasar por niños para atrapar a los adultos que practican el grooming.

Pero volviendo a los pasos, vemos que el adulto una vez que logra un vínculo afectivo, puede enviar material pornográfico o hacer que los niños hagan actos sexuales, antes de llegar a un encuentro.

En España es delito desde la reforma del Código Penal que entró en vigor en diciembre de 2010. Se lee en el artículo  183 bis. «El que a través de internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología de la información y la comunicación contacte con un menor de trece años y proponga concertar un encuentro con el mismo, a fin de cometer cualquiera de los delitos descritos en los artículos 178 a 183″ (agresiones y abusos sexuales) “y 189,”(prostitución y corrupción de menores e incapaces: espectáculos exhibicionistas o pornográficos y material pornográfico) “siempre que tal propuesta se acompañe de actos materiales encaminados al acercamiento, será castigado con la pena de uno a tres años de prisión o multa de doce a veinticuatro meses, sin perjuicio de las penas correspondientes a los delitos en su caso cometidos. Las penas se impondrán en su mitad superior cuando el acercamiento se obtenga mediante coacción, intimidación o engaño».

Un estudio publicado por el INTECO (El Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación) en el año 2009, reveló que a un 75% de los españoles le preocupa en primer lugar la posibilidad de que sus hijos sean víctimas del grooming.

Grooming

No se trata de ciberacoso, pues se diferencia en que va de un adulto a un menor de edad y con intenciones sexuales. ¿Qué podemos hacer para evitarlo?

  • Hay muchos dispositivos que permiten aplicaciones con control parental, de modo que regulemos qué pueden ver y qué no.
  • Un niño no tiene porqué tener contraseña en su móvil, tablet u ordenador. Y si la tiene en caso de pérdida o robo, sus padres deben conocerla.
  • Hay que buscar disminuir el uso inadecuado de la cámara web.
  • Fijar límites de conexión a Internet.
  • Todo menor de edad debe ver en sus padres o representantes una ayuda, de modo que si la necesita acuda a ellos; sin pensar en reprimendas, castigos o broncas… La confianza es importante.

En España hay ahora varias entidades dedicadas a prevenir y luchar en contra del grooming. Algunas son Fundación Alia2, Protégeles, Pantallas Amigas, Padres 2.0 o Cobertura Protegemenores.

El Internet y la seguridad no son juegos de niños, por eso debemos estar atentos a lo que hacen y a quienes conocen.

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