Es algo que nació cuando los teléfonos móviles comenzaron a tener registro de llamadas, SMS y luego, en la actualidad, las redes sociales y las apps de mensajería instantánea. Desconfianza, inseguridad, una sospecha fundada o infundada… el gusano de la curiosidad pica, y no solo entre parejas (como se pueda pensar en un principio), ya que también entre padres e hijos, etc.

La época de los detectives privados ya pasó, o más bien evolucionó, pues ahora las personas recurren a sus propios medios y conocimientos o a hackers o ciberdelincuentes para espiar. Son casos que cada vez aumentan más en todo el mundo, aunque la Policía Nacional confirma que España es uno de los países con denuncias que crecen.

En Internet se cree que todo vale, pues incluso se venden virus troyanos por unos siete euros, buscando acceder a cuentas o dispositivos. Pero lo cierto es que según el Código Penal español, violentar la privacidad de esta forma puede llevar a la cárcel.

Se trata de un delito de descubrimiento y revelación de secretos en el ámbito familiar, de pareja y hasta el empresarial. Ya se han visto casos de personas condenadas a prisión por espiar móviles de sus parejas o emails de personas cercanas.

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Es decir, si tú revisas el smartphone de tu pareja porque (supongamos) sospechas que te es infiel, descubres que tienes razón y le enfrentas, tu pareja o su amante podrían denunciarte. Y tú terminas pagando una gran multa y condena en prisión.

No, no te hablamos realmente de un caso hipotético, pues esto sucedió a una mujer luego de revisar el móvil de su esposo sin tener su consentimiento.

Recientemente también se da el caso de las personas que publican fotos sexuales de sus exparejas y esto igual es penado por la ley.

Incluso de dio otro caso con pena de cárcel a una mujer que revisó sin permiso el correo electrónico de sus compañeros de trabajo. Este fue un delito de intrusión informática.

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¿Qué te parece que el Código Penal defienda así nuestra intimidad? Sin duda, ante tanta tecnología y exposición, tener un pequeña defensa no viene mal. Claro, siempre parece haber un límite cruzado, como el caso de la infidelidad.

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