Cualquiera que tenga un móvil, inteligente o no, puede caer en la práctica del texting (o texteo) por aplicaciones, redes sociales o mensajería normal. En algún momento es necesario que nos comuniquemos y enviemos mensajes, el problema llega cuando abusamos de esto y permanecemos constantemente en ello.

El texting llegó con la era digital y es todo un fenómeno. Vemos a personas, de casi todas las edades, pegadas al móvil en cualquier situación: en la oficina, en clase, comiendo con la familia, en una cita, con los amigos, ¡y hasta en una boda o funeral! ¿Qué nos pasa que no podemos dejar de lado nuestro terminal? Ya son varias las patologías que nos asocian con su uso errático, pero el texting puede cobrar hasta con vidas.

Se evidencia porque se pierde hasta la lógica y la ética y esto nos lleva a equivocarnos…

¿Cuándo presenta un peligro?

Cuando ya se vuelve una adicción, incluso similar a la ludopatía, podremos ver acciones como:

  • Pérdida de sueño.
  • Comenzamos a mentir y a usar excusas.
  • Los estudiantes pierden la concentración en sus estudios, influyendo de mala forma en sus calificaciones.
  • Enviamos mensajes mientras conducimos, lo cual puede ocasionar graves accidentes. Ya hay casos fatales y recordamos que el uso del móvil mientras estamos al volante está penado.
  • Nuestra atención se pierde incluso al caminar o cruzar la calle.  Estudios (como el Texting and Walking: Strategies for Postural Control and Implications for Safety) han demostrado que nuestra capacidad para caminar se ve afectada: Vamos más lento y nos desviamos, perdemos el balance.
  • Puede deteriorar o dañar  nuestras relaciones personales.

Texting

¿Hay indicativos?

Más allá de lo obvio, como ver a una persona escribiendo mientras conduce, camina o en algún evento importante, puedes notarlo porque:

  • Usan muchos emoticonos.
  • Mezclan números con letras para formar palabras (SL2 = saludos).
  • Abrevian mucho. Incluso adoptan palabras del inglés, como msg, LOL, WTF?, slds, etc.

Pero se puede solucionar

Lo primero, como en cualquier adicción, se debe reconocer que existe un problema. Debemos entender que nuestra práctica abusiva conlleva un peligro para nosotros y los demás.

Estemos caminando o conduciendo, lo mejor es parar para leer y escribir.

En clase y en el trabajo debemos entender que nos distraemos y esto afecta negativamente nuestro rendimiento.

Debemos respeto a los demás. Nuestros familiares y amigos prefieren tener nuestra atención y compañía, no que se la dediquemos a un aparato tecnológico.

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